domingo, 11 de septiembre de 2022

En las Islas Cayman

El territorio próximo al Edén

Igual que en aquellas secuencias finales de películas de aventuras, el sol hundía majestuoso su disco dorado, incandescente, en la tensa línea del horizonte, mientras la superficie del mar convertido en cobrizo espejo se reflejaba trémula la estela luminosa del astro. Inflamábase el cielo claro del Mar Caribe, cediendo su azul zafiro a una amatista que sin apenas recrearse en los tintes malvas se tornó puro fuego, tiñendo aquellas nubes suspendidas con pinceladas carmesí. Viraron los colores y los tonos del firmamento como cambió también el aroma del bosque y del palmeral de cocoteros que lamían las arenas blancas y las aguas turquesa, cual manglares sedientos de liquido.

Por José Antonio Pujante (OLL)

El vaivén de las olas con su rumor que arrulla y el universo multicolor, remedando una paleta de pinto, ejercían de exquisito sedante del espíritu. Y no estaba en un cine de barrio extasiándome con la sesión de tarde un sábado cualquiera de la década de los sesenta; estaba en la West End de Cayman Brac, la más septentrional y pequeña de las tres islas que componen el privilegiado archipiélago.

jueves, 16 de junio de 2022

Tiputa

La Pasarela de los Dioses

Llamados Kama-Hoa-Lii, los tiburones de la Polinesia Francesa son considerados como dioses. En Rangiroa, pequeña isla del Archipiélago de las Tuamotu, sus habitantes se niegan rotundamente a pescarlos e, incluso, a molestarlos. Para ellos, el también llamado Taputapua, reencarna el alma de sus difuntos.


Por Sergio Hanquet (OLL)

Rangiroa es uno de los lugares del planeta donde se puede observar una de las concentraciones más importantes de escualos. En tan sólo una inmersión de 45 minutos es posible observar decenas de tiburones y diferenciar hasta cinco especies distintas (Punta negra, Punta blanca de arrecife, Punta Blanca oceánico, Martillos y Grises de arrecife).

jueves, 12 de mayo de 2022

Vuelo Inaugural

Una aventura aérea en un Yak 52

Llevábamos mucho tiempo esperando el momento de iniciar el viaje de vuelta a casa y por fin los problemas y papeleos parecían tocar a su fin. Sentados en la cabina del avión, bajo un sol veraniego, esperábamos la confirmación de la autorización para sobrevolar territorio polaco fuera de las rutas establecidas para vuelos visuales, sin la cual no podríamos llegar a nuestro destino por falta de combustible. Tras despegar de Kaunas, en Lituania, debíamos volar directamente a la frontera lituano-polaca y dirigirnos a Gdansk dejando a escasos kilómetros la peligrosa frontera rusa del territorio de Kaliningrado, la única salida al mar Báltico de la Rusia actual.


Por Juanjo Manzano (OLL)

La situación política en la zona todavía estaba revuelta en aquellos días y algún piloto que se había acercado demasiado a esta frontera ya se había llevado algún susto con los cazas rusos con lo que al recibir la autorización para despegar, nuestras mentes se dispusieron a realizar una navegación lo mas precisa posible para evitar “problemas”. Con dos GPS y una buena carta no debíamos tener ningún problema a la vista del maravilloso día que teníamos, así que rápidamente nos encaminamos a la frontera y tras una breve comunicación con “Varsovia control” pusimos rumbo a nuestro destino por la línea mas corta.

jueves, 21 de abril de 2022

Mi primer vuelo

En ese instante comprendí que sería piloto y ya no lo dejaría nunca

Goyo, mi instructor, ya me lo advirtió. “Habrá dos días que no olvidarás en tu vida: el día de tu boda y el de tu primer vuelo.”

Por Celestino Francos (OLL)

El día empezó con una mañana clara y limpia; un cielo tan azul y sin nubes que podías hacer cualquier cosa: subir al Teide y disfrutar de un día de montaña, navegar en el velero que te esperaba en el pantalán, o cualquier otra cosa que te imaginaras; pero ese día era mi suelta, mi primer vuelo solo. Llevaba esperando por él dos semanas de mal tiempo, y, al fin, después de una borrasca, llegó el día. Atrás quedaban meses de entrenamiento, de tomas y despegues, de vuelo lento, de virajes, de... Pero ese era el día: era, la suelta, es decir, mi primer vuelo solo.